domingo, 24 de abril de 2016

CONFORMIDAD


Aunque pueda resultar paradójico, el Maestro insistía siempre en que el auténtico reformador no era otro sino el que era capaz de ver que todo está perfectamente tal como está... y dejarlo en paz.

"Entonces, ¿por qué iba a desear reformar nada?", le replicaron sus discípulos.

"Bueno, veréis... hay reformadores y reformadores. Unos dejan que la acción fluya a través de ellos, mientras ellos mismos no hacen nada; éstos son como los que cambian la forma y el curso de un río. Otros generan ellos mismos su propia actividad; éstos son como los que se esfuerzan por conseguir que el río sea más húmedo".

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