
La verdadera moralidad
no consiste en seguir caminos trillados,
sino en encontrar por nosotros mismos
el camino que nos conviene,
y en seguirlo
de manera intrépida.
Los Evangelistas nos hablaron de un Jesús que usaba las parábolas para explicarnos la realidad del Reino de Dios. Espero que estos cuentos os puedan conducir al mismo destino.
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